viernes, 19 de febrero de 2010


Primer divorcio en la corona española
Dos años después de que la casa real anunciara "el cese temporal de la convivencia" entre la infanta Elena y Jaime de Marichalar, la hija mayor de los reyes de España por fin consiguió el divorcio que tanto ansiaba.
Su madre, la reina Sofía, quería que su hija no diera el paso y que la ruptura del matrimonio se quedara en separación. La reina considera que una institución como la monarquía exige esos sacrificios y que su hija debía aguantar; así se mantendría la buena imagen de la casa real. Sin embargo, tras insistir y después de una dura negociación con su actual ex marido, la primogénita de los reyes logró el apoyo de su padre para convertirse en el primer miembro de la familia real en estar divorciada.
Ahora la infanta está feliz, trabaja como directora de Proyectos Sociales y Culturales de Fundación Mapfre, un empleo por el que recibe unos 350 mil dólares al año y que compagina con sus compromisos oficiales. Vive con sus dos hijos Felipe, de 11 años, y Victoria, de 9. Como se casó en régimen de separación de bienes como todos los miembros de la familia real, tras la separación tuvo que abandonar el ático de 3 millones de euros en el que vivía con su marido y sus hijos y un departamento de 500 metros cuadrados del barrio de Salamanca, que Marichalar adquirió con los más de 9 millones de dólares que recibió en herencia de su tía abuela Teresa.


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