
No basta con ser millonario
Tener dinero no es suficiente, hay que saber malgastarlo. Unos compran momias egipcias y otros animales exóticos
En época de crisis mundial no sólo aumenta el número de desempleados, también crece, y en el mismo porcentaje, el de millonarios. Los hay de muchos tipos: muy ricos, multimillonarios, los que heredan fortunas y también quienes crean imperios desde cero.
Hay quienes sacan lo mejor de su intelecto, de su condición atlética y, no en menor medida, de su aspecto -una cara bonita es de gran ayuda-. Sea como fuere, hay siempre una pregunta que revolotea sobre el común de los mortales: ¿qué se puede hacer con tanto dinero?
Y es que para ser millonario no basta con tener una cuenta bancaria con muchos dígitos, también hace falta saber cómo malgastarlo. Al menos así lo cree el periodista y escritor David Escamilla, quien se pregunta -en el libro Anécdotas de millonarios- si la primera vez que alguien dijo que el dinero no da la felicidad, sabía de qué estaba hablando.
Al parecer, cuando el dinero llega de forma masiva, las personas se transforman y desarrollan un talento especial para gastarlo en las cosas más inverosímiles. Y no se trata de caprichos, no, se trata de auténticas extravagancias: un minisubmarino, una mansión para mascotas y hasta viajes espaciales.
Por supuesto, siempre existe la excepción que confirma la regla, los tacaños millonarios. Aquellos que por no gastar, no gastan ni en lo necesario, y los ahorradores, esos que vuelan en compañías de bajo costo, comen comida rápida y coleccionan cupones de descuento.
Tener dinero no es suficiente, hay que saber malgastarlo. Unos compran momias egipcias y otros animales exóticos
En época de crisis mundial no sólo aumenta el número de desempleados, también crece, y en el mismo porcentaje, el de millonarios. Los hay de muchos tipos: muy ricos, multimillonarios, los que heredan fortunas y también quienes crean imperios desde cero.
Hay quienes sacan lo mejor de su intelecto, de su condición atlética y, no en menor medida, de su aspecto -una cara bonita es de gran ayuda-. Sea como fuere, hay siempre una pregunta que revolotea sobre el común de los mortales: ¿qué se puede hacer con tanto dinero?
Y es que para ser millonario no basta con tener una cuenta bancaria con muchos dígitos, también hace falta saber cómo malgastarlo. Al menos así lo cree el periodista y escritor David Escamilla, quien se pregunta -en el libro Anécdotas de millonarios- si la primera vez que alguien dijo que el dinero no da la felicidad, sabía de qué estaba hablando.
Al parecer, cuando el dinero llega de forma masiva, las personas se transforman y desarrollan un talento especial para gastarlo en las cosas más inverosímiles. Y no se trata de caprichos, no, se trata de auténticas extravagancias: un minisubmarino, una mansión para mascotas y hasta viajes espaciales.
Por supuesto, siempre existe la excepción que confirma la regla, los tacaños millonarios. Aquellos que por no gastar, no gastan ni en lo necesario, y los ahorradores, esos que vuelan en compañías de bajo costo, comen comida rápida y coleccionan cupones de descuento.







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